¿Eres ya profe de lenguas online? ¿Lo has pensado alguna vez? ¿Qué te ha llevado a
querer trabajar tras la pantalla? ¿Consideras que tienes una mentalidad parecida a la de
otros profesores online? ¿Desarrollas funciones exclusivamente docentes o también de
otro tipo?

Estoy segura de que son preguntas que te habrás hecho en algún momento y por ello Ana Campano se pasa por el blog de VIaja  y Enseña español con un guestpost muy especial.  Por eso, Hoy hablaremos de la transición de profe presencial a online y, para ello, nos centramos en tres aspectos muuuuy importantes:

1. Cuáles son los motivos principales para convertirse en profe de lenguas online,
2. Cuáles son los requisitos específicos que te hacen falta para ello
3. El tipo de actividad que los profes como tú desarrollan online

 

¡VAMOS A ELLO!

1. Motivos de la transición

 

Basándome en los datos de una encuesta a profesores online que recogí en mi investigación para la universidad, hoy te revelo cuáles los motivos principales por los que un profesor de lenguas tradicional decide convertirse en profesor online. La mayoría  tiene que ver con las dificultades a las que debemos enfrentarnos en el entorno laboral que se nos presenta.

 ¡Estáte atent@ porque seguro que estarás de acuerdo con más de uno!

1- Algunos de los problemas que supone trabajar como profesor de lenguas en el aula son más determinantes que otros a la hora de convertirse en profesor online. Para los profesores encuestados, los dos problemas más importantes han sido: 

 

  • “El sueldo (en la academia/en la institución que trabajo) es precario”. 

El sueldo que se gana trabajando como profesor de lenguas en el aula suele ser bajo. La mayoría de profesores de ELE no trabajan en institutos o colegios, sino en academias y centros de lenguas privados. En estos casos, suelen cobrar por horas –con suerte- dependiendo del Convenio Colectivo de Enseñanza y Formación no Reglada. 

 

  • “Como profesor presencial, no puedo vivir en diferentes lugares cuando yo decida cambiar; tampoco viajar o asistir a encuentros”.

Los horarios predeterminados y el lugar donde se encuentra la institución en la que el profesor trabaja, afectan a su movilidad. Mientras que siendo profesor online, se puede dar clases desde cualquier lugar del mundo y decidir en qué momento se hace -cuántos días a la semana y cuántas horas al día se trabaja-, la opción en el aula obliga a permanecer cerca del lugar de trabajo. Algunos encuestados han señalado que la necesidad de pagar un alquiler es un problema colateral en estos casos. En resumen, al profesor online le basta con tener una buena conexión. También puede vivir donde desee, asistir a encuentros formativos y gestionar sus propios horarios de trabajo. Este tipo de libertad es un motivo prioritario para los que deciden ponerse detrás de la pantalla. 

 

2- Otros de los problemas que se han tenido más en cuenta a la hora de convertirse en profesor online han sido:  

 

  • La cantidad de horas que trabajo no se corresponde con la cantidad de horas que cobro. 

 Como ocurre en muchos otros casos, la cantidad de horas que el profesor de ELE trabaja no se ve reflejada en su sueldo por motivos como los siguientes: 

  1. No se contempla el tiempo que pasa planificando y preparando cursos sin la orientación del centro.
  2. No se le pagan las horas extra. 
  3. Solo se le pagan las horas en las que da clase, pero no el tiempo de descanso entre ellas, el de las evaluaciones que realiza, el de las publicaciones que escribe para el blog de la escuela, las excursiones culturales con los alumnos, etc. 

 

  • La academia o institución solo me ofrece un contrato temporal (dependiendo de la demanda o estación) o de media jornada.

El tiempo que trabajan los profesores en las academias o centros de enseñanza de lenguas privados suele regularse a través de un contrato de obras y servicios, que se prolonga durante el periodo en el que hay más demanda de cursos. Esto significa que los contratos son temporales y no ofrecen ningún tipo de estabilidad. En este sentido, también influyen los contratos de media jornada, que obligan al profesor a pensar si no sería mejor conseguir otro tipo de empleo con el que pudiese cotizar más horas y ganar más dinero. 

 

  • Los horarios de trabajo no se adaptan bien a mis necesidades/ no son compatibles con mis otros deberes.

Independientemente del tipo de jornada laboral -parcial o completa-, el profesor de lenguas suele trabajar a turno partido y solo los días que más interesen a la empresa, pudiendo ser en fin de semana. Por este motivo, es muy difícil que pueda compatibilizar su horario con el de las personas que lo rodean, llevar a cabo otro tipo de actividades e, incluso, conseguir un segundo trabajo para ganar más dinero. 

 

  • No tengo la posibilidad de elegir a mis alumnos (edad, procedencia, intereses).

El profesor online que trabaja para sí mismo o en una plataforma masiva de enseñanza de lenguas, se enfoca sobre un nicho de mercado concreto y puede decidir la tipología de alumnos a los que va a dar clase. Los alumnos suelen elegirlo en función de su perfil y la información que usa para publicitarse. Los profesores de aula, en cambio, no tienen esa capacidad de decisión. Los grupos a los que dan clase están predeterminados por la empresa para la que trabajan. 

 

3- Según los resultados de la encuesta, hay ciertos problemas que no influyen demasiado sobre la decisión de convertirse en profesor online:  

 

  • Gasto mucho en transporte para llegar a mi trabajo.

No parece ser un motivo muy influyente para más del 64% de los encuestados, que prefieren dar prioridad al resto de dificultades que ya se han comentado.  

 

  • El números de alumnos a los  que doy clase en cada grupo es demasiado elevado.

Según los resultados de la encuesta, es el factor menos relevante. Y es que, aunque las aulas de un colegio o un instituto puedan verse masificadas, como se ha dicho anteriormente, la mayoría de los profesores de lenguas trabajan para una academia de lenguas. La estrategia de mercado de este tipo de centros suele consistir en vender cursos con un enfoque comunicativo y un número reducido estudiantes. Por este motivo, el número de alumnos  puede ser un problema menor.  

 

  • Mi situación personal (familiar, salud, etc.) no me permite trabajar de forma presencial. 

Las opiniones están muy divididas con respecto a esta cuestión. Para la mayoría de los profesores, las cargas familiares o los problemas de salud no son un impedimento a la hora de ejercer en un aula. Sin embargo, aproximadamente el 34% de los profesores ha afirmado que se trata de una razón de peso al decidir ejercer de forma online. 

 

 

 

2. Requisitos para ser profe de lenguas online

 

Si bien, es cierto que muchas veces no basta con un buen motivo para ponerse manos a la obra y cambiar de trabajo. El profe de lenguas online debe también poseer un tipo de mentalidad que le empuje a hacerlo y una formación específica. ¿Quieres saber cuáles? ¿Coincidirán con las tuyas?

Tipo de mentalidad

Los profesores de lenguas online tienen dos opciones: trabajar en una empresa o trabajar para sí mismos, como autónomos. En el primero de los casos, el profesor no deja de estar amparado por la metodología, los horarios y el funcionamiento general de la empresa. Aunque pueda tratarse de una persona con autonomía, carácter emprendedor y mentalidad de crecimiento, no tiene necesariamente que ser así (pues su empresa ya le facilita los estudiantes, el material, la promoción, etc.). Para los profesores autónomos, sin embargo, estos tres factores se convierten en los condicionantes de su éxito. Sin ellos, le sería muy difícil autogestionarse, mostrar resiliencia y sobreponerse a las adversidades de dirigir su propio negocio, encontrar en ellas nuevas oportunidades y adaptarse a las necesidades de su mercado de alumnos. 

A continuación aparecen algunos ejemplos de actividades que el profesor online no podría desarrollar por sí mismo si no fuese alguien con las características mencionadas: 

  • La adquisición de nuevas competencias tecnológicas como remedio para la falta de formación digital.
  • La implementación de nuevos conocimientos en marketing como forma de promoción y como estrategia para conseguir alumnos.
  • La proyección de un negocio online asociado a su actividad docente -como puede ser la venta de materiales propios u otros productos online- para generar una fuente extra de ingresos.
  • La adaptación al sistema de clases one-to-one y a los intereses de sus propios alumnos para generar programas de aprendizaje personalizados. 
  • La asunción de nuevos retos formativos que le permitan expandir su conocimiento práctico en diferentes disciplinas para mejorar las clases. 
  • El uso de uno o varios métodos de organización y gestión del tiempo (Google Calendar, Evernote, Todoist, etc.). 

 

Aumento de formación/Scaffolding 

Suponemos que todo profesor debe tener la formación propia de su materia, además de la formación didáctica y metodológica que le permita enseñarla. Sin embargo, el profesor online debe expandir esos conocimientos, sobre todo en lo que se refiere a sus competencias digitales. La disrupción es una constante en el avance tecnológico y requiere de una adaptación igualmente constante. La única manera de conseguirlo es mediante la formación continua del profesor: si quiere vivir de su negocio online, necesita actualizarse; de lo contrario, no obtendrá ningún beneficio con su trabajo. 

A diferencia del profesor online, el profesor de aula -con un puesto fijo- puede permitirse impartir sus clases de la misma manera que lo hacía al inicio de su carrera. Esto se debe, principalmente, a que su sueldo no depende directamente ni de su eficacia como profesor, ni de su capacidad de innovación. En este sentido, la distinción entre el profesor en el aula y el profesor online reside en que la adaptación a las nuevas formas es una necesidad para el segundo de ellos. 

Dicha distinción está relacionada con la reflexión de Richards y Rodgers (1996) acerca de la “continuidad del recitado” del profesor. Según ambos autores,  los profesores más experimentados no tienen por qué ser aquellos con una mayor capacidad de adaptación; más bien lo opuesto: suelen sentirse cómodos con los métodos consabidos y siguen reproduciendo sus clases igual que siempre. Mientras tanto, los profesores novatos -al igual que los profesores online-, están continuamente a prueba, en busca de una mejor adecuación al contexto: 

Parece ser que una mayor experiencia no conduce a una mayor capacidad de adaptación en nuestras creencias, y por lo tanto al abandono de unos principios pedagógicos bien arraigados. En realidad, sucede exactamente lo contrario. Cuanta más experiencia tengamos, más nos agarramos a nuestros principios “de base” y menos conscientes somos de ello. (Richards y Rodgers, 1996, citado en Delgado Costa 2016: 154) 

A esta idea se añade el hecho de que un profesor de aula no puede comenzar a impartir clases online y pretender que sus métodos de enseñanza anteriores sean infalibles. Como advierten Figueiredo y Paschmann en Contexto y Remix: Dos Nuevos Desafíos del Social Media Marketing (2012: 34), “la situacionalidad es como se logra que las experiencias para cada cliente –alumno- sean positivas, valiosas y memorables”, pues la práctica docente requiere de una “resignificación en línea con lo que significa para los usuarios”. 

En definitiva, el profesor de lenguas online debe equiparse con los conocimientos necesarios para desempeñar sus funciones a través de la pantalla de la mejor manera posible. Así, cuando hablamos de scaffolding, nos referimos a todo ese conjunto de teorías, actividades, estrategias y herramientas que emplea para desarrollar sus propias competencias y favorecer el aprendizaje del alumno.  

 

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El profesor de lenguas online construye su scaffolding en la medida en la que se especializa e incorpora nuevos elementos a su Personal Learning Environment (PLE). Durante el proceso, suele servirse de lo siguiente:  

  • La lista de competencias descritas en el Marco Común de Competencia Digital Docente (INTEF, 2017) y en el documento de Las competencias clave del profesorado de lenguas segundas y extranjeras (Cervantes, I.  2012). 

  • Los cursos de formación complementaria -tanto online como en el aula- que ofrecen multitud de instituciones, incluyendo los MOOCs. Aunque pueden ser de lo más variados, estos cursos suelen estar relacionados con la propia enseñanza de la L2 (Instituto Cervantes) o con la enseñanza de lenguas online (ELE Internacional). También son muy frecuentes los cursos enfocados a Marketing, SEO, desarrollo de competencias digitales o control de alguna herramienta específica (en Coursera o Domestika). 

  • El uso de todo tipo de recursos o herramientas que faciliten la creación de materiales, la gestión del trabajo, la organización de los contenidos o la interacción con otros profesores y alumnos. En este grupo se incluyen los elementos de la clasificación de herramientas tecnológicas de los que habla Soares en su tesis (2017): Sistemas LMS (Moodle); sistemas de comunicación sincrónica textual y audiovisual (Skype o Zoom);  repositorios de contenidos audiovisuales (YouTube, RRSS); plataformas de escritura colaborativa (Docs, Drive). No obstante, el número de herramientas digitales que pueden facilitar las tareas del profesor es ilimitado. Hablar de todas ellas sería materia de un estudio más extenso. Lo que sí se puede es llamar la atención sobre algunas características que tienen en común: 

  • Son intuitivas e interactivas.
  • Son compatibles y, preferentemente, gratuitas.
  • Permiten aplicar diferentes metodologías y se adaptan a distintos estilos de aprendizaje.
  • Pueden integrar métodos de evaluación o ser empleadas como tal. 
  • La webgrafía y bibliografía disponible, así como las revistas y blogs especializados. 

  • Los eventos específicos promovidos por las instituciones de enseñanza de L2, las aceleradoras de empresa, las editoriales, etc. Se incluyen aquí jornadas, congresos (ASELE) y webinarios.

En resumidas cuentas, el profesor online convierte su formación permanente en una estrategia para su desarrollo profesional, especialización teórica y diversificación de funciones.

3. Labor del profe online.

Finalmente hay que tener en cuenta que enseñar online no es exactamente lo mismo que enseñar en el aula : “quien lo probó lo sabe”. Esto de la metodología y los recursos para dar clase online, sin embargo, da para rato y es materia de otro costal.

 Lo que sí resulta muy importante que tengas en cuenta es que quien se dedica a dar clases de lenguas online no solo tiene que desarrollar actividades asociadas con su rol de profesor; también asumir otras tareas que no son propiamente docentes. Se trata de actividades que naturalmente se asocian a profesiones que nada tienen que ver con la que profesor en sí misma: podcaster, community manager, empresario, etc. La capacidad de llevar a cabo todas estas actividades diferentes convierte al profesor de lenguas online en alguien multidisciplinar y está muy relacionada su carácter emprendedor.

Para referirnos a los distintos roles que el profesor va adoptando en función de la actividad que realiza, empleamos la “metáfora de los sombreros”. A continuación se mencionan los más comunes: 

  • Sombrero de Podcaster
  • Sombrero de Diseñador gráfico 
  • Sombrero de Técnico Informático 
  • Sombrero de Community Manager 
  • Sombrero de Influencer 
  • Sombrero de Coach 
  • Sombrero de Gerente de Ventas 
  • Sombrero de Empresario

 

 

Y tú, ¿consideras importante formarte en otros aspectos que no tengan que ver con la docencia en sí misma?

 ¿Qué sombreros has usado? 

¿Cuáles te gustaría usar? 😉

Muchas gracias a Ana Campano por compartir con nosotros las conclusiones de su TFM.

Si quieres saber más sobre ella te invito a echarle un ojo a su página Facebook o a su página web

LA ENSEÑANZA, EL EMPRENDIMIENTO Y EL NOMADISMO SON MUNDOS EN CONSTANTE MOVIMIENTO.

SI NO QUIERES PERDERTE NADA….